Esos niños tienen muchas más cosas que enseñarnos que nosotros a ellos.
Les miramos con caras extrañadas y nos devuelven sonrisas;
nos distanciamos de ellos y nos hacen caricias;
nos preguntamos cómo actuar y ellos actúan de forma natural.
Creo que son simples como la vida, sin complicaciones y sin ataduras.
Les interesa nuestro mundo más de lo que nos interesa al resto;
ellos saben verlo y apreciarlo, nosotros sólo sabemos mirarlo.
Están enganchados a la vida por su cuerda más fuerte: la felicidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario