
Elegir un sendero sin saber a dónde te llevará es una sensación de angustia contante que te oprime hasta dejarte sin respiración.
Este año he tomado grandes decisiones que me llevan quizás a buen puerto o también puede ser que me quede en alta mar a la deriva. Tuve en mis manos la posibilidad de cambiar Salamanca por Málaga, pero al final decidí quedarme. También poseí la posibilidad de quedarme a trabajar en Villanueva y también decidí permanecer en Salamanca.
Es extraño que la primera vez que vine aquí, un solo día para traer a mi hermano, me fui diciendo que esta ciudad era un agobio y que no soportaría vivir aquí. Dos años después esta ciudad me tiene embrujada, la gente, el ambiente y su belleza, me tienen atada de pies y manos.
Sin lugar a dudas con lo que me quedo de esta ciudad son las personas que he conocido en ella. Amigos y gente de verdad que hacer que vivir aquí merezca la pena. Gracias a todos.
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